El pasado sábado día 13 de mayo, fue uno de los peores días de mi vida. Ese día sobre las 11:30 de la noche pude presenciar como una pareja que discutían intensamente, eran víctimas y noticia y se sumaba a los casos de maltrato en nuestro país. Era un caso claro de violencia de género.

Lo único que pude ver me dejó totalmente de piedra y un mal estar físico que no cabía en mi propio asombro. Vi con mis propios ojo, como el hombre, pegaba una paliza, literalmente, una tremendísima paliza a su pareja, una chica de tan sólo 20 años de edad. El chico, de no mucha más edad que ella, le golpeaba la cara con su puño, y acto seguido arrastraba de los pelos a la joven hasta la entrada de su casa. Una vez dentro, cerró la puerta y siguió con la brutal paliza.

Yo, anonadado de lo que había visto llamé al teléfono de urgencias, el 112, y avisé de los sucesos. A los 10 minutos acudieron la policia Local y la Guardia Civil.
Sorprendentemente, la joven negaba la paliza que le había dado, sin embargo, comentó a los guardias que no era la primera vez que tenía problemas con su novio, ya que en tres ocasiones le había denunciado. Increíblemente ella no puso denuncia, y sigue conviviendo con él, pero lo más sorprendente del asunto es que tanto la policía como la guardia civil tras ver el estado de la chica, tan sólo le tomaron los datos y listo. Acto seguido se fueron.


Yo no se vosotros, pero a mi esa escena me reprodujo un estado de shock que nunca había tenido. Y aunque haya muchos titulares por el estilo en los períodicos y en las noticias, no es hasta que lo ves con tus propios ojos cuando realmente sientes el miedo. Yo sólo espero que no le pase nada... no quiero pensar más allá de los hechos, al fin y al cabo es un tema que no me incumbe, pero de sucederle algo, tened por seguro que haré todo lo posible para que la justicia haga todo de su parte.
Tengo miedo, porque he sido el chivato, pero se que en el fondo el no moverá un dedo porque este tipo de perfil es el del típico cobarde de mierda.

La verdad, no se lo deseo a nadie lo que he presenciado. Espero no verlo nunca más.